Por: Redacción Sabores de Argentina
En el entramado vitivinícola de Mendoza, la coyuntura actual impone un cambio de ritmo. Tras el auge posterior a la pandemia, que multiplicó aperturas y flujos de visitantes, el mercado muestra hoy una demanda más austera y presupuestos acotados. Frente a este panorama heterogéneo, Bodega Los Toneles (ubicada en Guaymallén y dirigida por Gonzalo Romero Conill junto a su esposa Melisa Millán) articula un modelo de gestión sostenido en dos pilares: la consolidación del valor percibido en sus marcas y un programa de responsabilidad social con impacto directo en la comunidad.
Lejos de concebir la responsabilidad social como una acción periférica, el complejo enogastronómico (integrado por la bodega, el restaurante Abrasado, la cafetería La Casona y las áreas de turismo y eventos) articuló su operación diaria con el entorno local. Desde hace más de un año, la dirección del establecimiento trabaja junto con la Pastoral de la Salud del Hospital Pediátrico Humberto Notti, encabezada por la hermana Sor Norma.
La iniciativa busca transformar el flujo de visitantes nacionales e internacionales en ayuda concreta para las familias de niños internados en áreas críticas. Uno de los hitos recientes de esta red fue la provisión de reposeras adaptadas para las salas de terapia intensiva, donde los acompañantes deben permanecer las 24 horas junto a los pequeños pacientes sin la infraestructura mínima de descanso. A esto se sumó la donación de caminadoras tecnológicas para rehabilitación pediátrica (aportadas por el Club de Chacras), junto con la recolección continua de leche en polvo, indumentaria y juguetes para Navidad y Reyes.
Para dinamizar los aportes, el complejo implementó incentivos directos para los visitantes. En el área de turismo, quienes aportan un alimento no perecedero o donan desde mil pesos a la Pastoral acceden a un 50% de descuento en las visitas guiadas con degustación (cuyo valor inicial es de 20.000 pesos). En Abrasado, las donaciones de dos mil pesos otorgan un 15% de descuento en la cuenta final. Esta mecánica ha generado una notable adhesión entre los turistas internacionales, quienes se suman activamente superando las distancias culturales.

Gonzalo Romero Conill, gastronomía, turismo y solidaridad en Los Toneles
La gestión de este esquema solidario se despliega en un entorno económico desafiante. Romero Conill señala que el sector enfrenta una marcada inversión en su estructura de costos: históricamente, los insumos representaban la mayor proporción de los gastos, mientras que hoy los costos fijos (salarios, energía, impuestos y mantenimiento) concentran el mayor peso de las finanzas.
Ante una menor liquidez, la brecha entre establecimientos se profundiza. Las marcas afianzadas en hospitalidad logran sostener su actividad ofreciendo una experiencia donde el valor percibido por el cliente resulta superior al precio pagado. Por el contrario, los proyectos de reciente apertura sin marca consolidada enfrentan severas dificultades para captar a un público cada vez más selectivo.
El análisis del flujo turístico en Los Toneles refleja transformaciones claras en el perfil del consumidor. El turismo nacional se mantiene como un sostén indispensable, con picos de actividad concentrados en los fines de semana largos. En el plano internacional, el mercado brasileño retomó su liderazgo en los últimos tres meses.
A la par, se registra el regreso de viajeros latinoamericanos provenientes de Colombia, Panamá, Perú y México, sumado a una reaparición gradual de turistas de Estados Unidos, Francia y España. Esta dinámica se complementa con el segmento corporativo (impulsado por sectores como minería, farmacéuticas y automotrices) y los eventos sociales (bodas y prebodas para contingentes extranjeros). En este nicho, su condición de bodega urbana le otorga a Los Toneles ventajas estratégicas en accesibilidad, costos de traslado y previsibilidad logística.
La propuesta gastronómica del predio se diversifica en unidades complementarias. La Casona Coffee, emplazada en una residencia patrimonial recuperada con vitrales y galería de arte, ofrece pastelería a cargo de Daiana Cantos y almuerzos de dos pasos concebidos por el equipo de cocina integrado comandado por Matías Gutiérrez, Sebastián Larraín y Javier Jacobo, con opciones que oscilan entre los 42.000 y 55.000 pesos.
En el área de turismo, la apertura de la terraza techada permite disfrutar de vinos por copa y picadas en un formato informal de martes a domingo, propuesta que se complementa con la tienda gourmet La Embajada.
Por su parte, el restaurante Abrasado (distinguido por Michelin y TripAdvisor, con curaduría de vinos a cargo de Patricio Jara y Mariel Reyes) ratifica su liderazgo en carnes maduradas. En los últimos meses, el establecimiento innovó al incorporar carne de animales criados 100% a pastura, caracterizada por su grasa amarilla, mayor intensidad de sabor y una textura singular frente al corte terminado a grano. La propuesta se completa con alternativas vegetarianas como hongos a la parrilla, el menú Vital (maridado con kombuchas y cócteles sin alcohol) y degustaciones exclusivas de nueve etiquetas para grupos reducidos, configurando un modelo que concilia alta gastronomía, eficiencia de gestión y compromiso social.