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21/10/2026 - Edición Nº574

Personajes | 21 oct 2026

Brillo desde el Este

Santiago Vignoni: 15.000 botellas, viñedos patrimoniales y una distinción de Tim Atkin

El agrónomo de Macollo Wines apuesta por el Este mendocino, las variedades históricas y una escala que le permite seguir de cerca el viñedo y la bodega.


Por: Redacción Sabores de Argentina

Unas 15.000 botellas al año y la decisión de participar personalmente de cada vendimia. Santiago Vignoni construyó su proyecto alrededor de esa escala de trabajo, con el Este mendocino como origen y las variedades patrimoniales como parte de su identidad. La gacetilla difundida por su equipo destaca que Tim Atkin lo reconoció como Estrella en Ascenso.

El reconocimiento también alcanza, según la comunicación, al Criollo de Macollo, distinguido por su relación entre precio y calidad dentro de los rosados. Para el agrónomo, la valoración ayuda a visibilizar tanto su emprendimiento como a otros productores de una región históricamente asociada con grandes volúmenes.

La familia, el viñedo y la formación

Vignoni es viticultor de sexta generación. Creció en una familia de enólogos y entre conversaciones sobre rindes, clima, insumos, turnos de agua y precios.

Su elección de la Agronomía le permitió revisar esa experiencia desde una formación técnica. El trabajo también lo llevó a Barolo, en Italia, y Saint Émilion, en Burdeos, referencias que incorporó a su manera de observar el territorio mendocino.

De ese recorrido extrae una convicción: el potencial de una región necesita estudio y trabajo para expresarse. En el Este, esa búsqueda tiene como punto de partida el viñedo existente y las características de su clima. El proyecto se suma a otras experiencias de vinos de autor del Este mendocino que buscan diferenciarse por su identidad.

Santiago Vignoni con sus vinos del Este reconocido por Tim Atkin
Santiago Vignoni con sus vinos del Este reconocido por Tim Atkin

Baja intervención con seguimiento permanente

Vignoni describe su filosofía como baja intervención, entendida como la intención de acompañar lo que llega del viñedo con las menores modificaciones posibles. Aclara, sin embargo, que ese enfoque exige control y seguimiento para prevenir desviaciones.

En el campo, la propuesta incluye cubiertas vegetales, incorporación de restos de poda y cuidado de la estructura del suelo. Según explica, selecciona las especies que pueden convivir con la vid y busca favorecer la biodiversidad.

Son prácticas relatadas por el productor. La comunicación no aporta mediciones comparativas de su impacto ambiental ni anuncia una certificación específica.

El valor de los parrales y las cepas históricas

La conservación del parral tiene un papel importante en su interpretación del clima del Este. Vignoni destaca el sombreado de los racimos como una herramienta para preservar frescura y acidez.

Su interés por criollas, Moscatel, Sangiovese y Bequignol también se vincula con la memoria de los viñedos familiares. Esas plantas representan una herencia que el proyecto procura mantener productiva y transformar en vinos identificables con su lugar.

El vínculo entre patrimonio y calidad aparece, con otra escala y otra propuesta, en los Malbec de viñedos centenarios de Achaval Ferrer.

Crecer sin alejarse del oficio

Para Vignoni, el tamaño del emprendimiento responde a una elección. Mantener una escala acotada le permite conservar presencia directa en las tareas agronómicas y enológicas, en lugar de concentrarse exclusivamente en la administración.

La distinción internacional puede ampliar la atención sobre sus vinos, aunque no modifica por sí sola las dimensiones del proyecto. Su objetivo declarado sigue puesto en el trabajo del viñedo y en la continuidad de un patrimonio familiar.

En esa combinación reside el rasgo más concreto de su propuesta: producir en el Este, conservar variedades históricas y sostener una relación directa con cada etapa del vino.

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