Por: Redacción Sabores de Argentina
Rosell Boher decidió dar un nuevo paso en la elaboración de espumantes de alta gama en Argentina. A partir de 2026, todas las etiquetas de su línea principal serán milesimadas, es decir, elaboradas exclusivamente con uvas de una misma cosecha, cuyo año quedará identificado en cada botella.
Con esta decisión, la firma mendocina asegura convertirse en la primera bodega argentina en adoptar este criterio para la totalidad de una línea de espumantes, una apuesta que busca profundizar la identidad de sus productos y otorgar mayor protagonismo a las características particulares de cada vendimia.
El cambio es el resultado de años de trabajo enológico y de una filosofía que procura respetar el origen, las variedades y las condiciones naturales que intervienen en la elaboración de cada espumante.
En el universo de los grandes espumantes, el concepto Millésime identifica a aquellos elaborados con uvas provenientes de una única vendimia.
A diferencia de los espumantes sin añada, que pueden combinar vinos de distintas cosechas para mantener un perfil constante, los milesimados buscan expresar las particularidades de un año determinado.
Las temperaturas, las precipitaciones, la disponibilidad de agua, las heladas y los momentos de maduración influyen sobre las uvas y terminan definiendo diferencias en la acidez, la estructura y el perfil aromático de cada vino.
En el caso de Rosell Boher, que trabaja con el Método Tradicional o Champenoise, esta filosofía adquiere especial importancia. La segunda fermentación en botella y la crianza sobre lías permiten desarrollar complejidad, textura y elegancia, mientras que la selección de una sola cosecha contribuye a preservar la personalidad de cada añada.
La decisión supone también un compromiso hacia el futuro: mantener la calidad de sus espumantes sin recurrir a la combinación de vinos de diferentes vendimias para uniformar su estilo.

Los espumantes de Rosell Boher sigue ganando en calidad y prestigio
La nueva etapa comprende cuatro etiquetas que permiten apreciar cómo las condiciones climáticas y las variedades utilizadas construyen perfiles diferentes.
El Rosell Boher Encarnación 2023, elaborado principalmente con Chardonnay y complementado con Pinot Noir, es un Brut Nature que refleja una vendimia especialmente temprana.
Las heladas primaverales, la sequedad y las temperaturas elevadas redujeron los rendimientos y aceleraron la maduración de las uvas.
El resultado es un espumante de marcada tensión, expresión mineral y carácter frutal, con un nivel de alcohol medio a alto y una estructura que refleja las particularidades de aquella cosecha.
En el Rosell Boher Brut 2022, el Pinot Noir adquiere mayor protagonismo y encuentra su complemento en el Chardonnay.
La vendimia estuvo condicionada por una primavera fría y seca, algunos episodios de heladas y un verano de temperaturas variables.
Estas condiciones permitieron conservar una adecuada acidez natural, dando origen a un espumante fresco, elegante y equilibrado, con una expresión frutal definida y un perfil armónico.
El Rosell Boher Rosé 2023 está elaborado íntegramente con Pinot Noir y representa otra interpretación de las características de la finca.
La cosecha presentó uvas con muy buena sanidad, concentración y acidez natural. La maduración temprana permitió preservar su intensidad aromática y su expresión frutal.
El resultado es un espumante de acidez vibrante, frescura y elegancia, que combina intensidad con delicadeza y muestra el potencial del Pinot Noir para la elaboración de grandes rosados.
El Rosell Boher Grande Cuvée Millésimée 2021 representa la continuidad de una propuesta que la bodega comenzó a desarrollar hace 25 años.
Esta etiqueta, que ya incorporaba la identificación de la cosecha, ahora exhibirá también la añada en el frente de la botella.
La vendimia 2021 estuvo marcada por un ciclo más fresco de lo habitual, que favoreció una maduración lenta y permitió conservar la acidez natural y la expresión aromática de las uvas.
Así nació un espumante de alcohol moderado, frescura, equilibrio y delicadeza, características que la bodega considera representativas de aquella cosecha.
El prestigio de esta etiqueta tiene antecedentes recientes. En mayo de 2026, la edición 2020 fue distinguida como Mejor Espumante del Año en los Premios Wine Explorers, un reconocimiento que Sabores de Argentina destacó en su cobertura sobre el galardón obtenido por Rosell Boher.
La decisión de elaborar exclusivamente espumantes milesimados dentro de su línea principal representa para Rosell Boher una nueva etapa en su trayectoria.
Desde sus comienzos, la bodega construyó su identidad alrededor de la elaboración de espumantes mediante el método tradicional, la selección de uvas y los prolongados procesos de crianza.
Esa especialización también forma parte de su propuesta enoturística. La histórica sede de Chacras de Coria permite conocer el proceso de elaboración y descubrir cómo el tiempo de guarda transforma las características de cada botella.
Precisamente, la apertura al turismo de la bodega centenaria de Rosell Boher en Chacras de Coria permitió acercar al público la historia, las cavas y los secretos del método Champenoise.
La incorporación del año de vendimia a toda la línea Rosell Boher no representa solamente un cambio en las etiquetas.
Supone reconocer que cada cosecha posee una identidad propia, determinada por la interacción entre el clima, el suelo, las variedades y las decisiones del equipo enológico.
También ofrece al consumidor una nueva herramienta para descubrir diferencias entre añadas y comprender por qué dos espumantes de la misma bodega pueden presentar expresiones sensoriales distintas.
Para Rosell Boher, el anuncio marca un punto de inflexión y establece un compromiso para los próximos años: preservar el carácter de cada vendimia y convertirlo en protagonista de sus espumantes.
Después de 25 años de trayectoria, la bodega mendocina comienza así una nueva etapa en la que cada botella contará no solamente la historia de su origen, sino también la del año que le dio vida.