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17/08/2026 - Edición Nº509

Vinos y Espumantes | 16 ago 2026

Día del Pinoy Noir

De los Andes al mar, las nuevas fronteras del Pinot Noir

El Pinot Noir celebra su día con etiquetas del Valle de Uco, la costa atlántica y la Patagonia, que expresan elegancia, frescura e identidad de origen argentino.


Por: Redacción Sabores de Argentina

Cada 18 de agosto, el calendario vitivinícola internacional reserva una fecha para el Pinot Noir, la uva borgoñesa que conquistó paladares por su capacidad de traducir el terroir en copa sin recurrir a la potencia. Bodegas argentinas de distintas escalas y geografías eligieron la efeméride para presentar sus versiones de una variedad que exige precisión antes que fuerza, y que en el país encontró en el Valle de Uco su territorio de referencia, aunque ya se anima a la costa atlántica y a la Patagonia.

Cuatro primos y un viñedo centenario en Vista Flores

Desde Vista Flores, junto al río Tunuyán, Canteros Wines celebra la fecha con Al Acecho Pinot Noir, un vino fresco y sutil, de aromas a cereza y notas terrosas que evocan al hongo de pino. Proviene de una parcela de suelos profundos que moderan la maduración y preservan la frescura; se cosecha a mediados de febrero en cajas de 17 kilos y atraviesa una maceración prefermentativa de tres días, seguida de una fermentación con 5 % de racimo entero a baja temperatura. La crianza, de nueve meses en huevos de concreto, define un estilo liviano y delicado, con 13 % de alcohol. El proyecto pertenece a los primos Bautista Canteros, Germán Canteros, Valentín Canteros y Juan Ignacio Arnulphi, este último también enólogo de la bodega, quienes recuperaron viñedos plantados en 1914 en su finca propia. Al Acecho se ofrece a un precio sugerido de $20.000.

Dos alturas del Valle de Uco en una sola etiqueta

Antigal Winery & Estates propone UNO Pinot Noir, resultado de combinar fruta de Altamira, a 1.100 metros sobre el nivel del mar, y de San Pablo, a 1.500. Los suelos pedregosos y poco profundos de Altamira aportan estructura, mineralidad y notas florales, mientras San Pablo suma tensión y frescura natural gracias a la altitud y a la presencia de carbonato de calcio. La cosecha manual y la selección de racimos preceden a una fermentación en tanques de acero con 15 % de racimo entero; la crianza diferenciada, seis meses en foudre para el componente de San Pablo y tanques y barricas usadas para el de Altamira, permite integrar ambos orígenes sin perder sus rasgos particulares. “Este Pinot Noir nace como una respuesta a esa evolución. Es un vino que privilegia la tensión, la expresión del terroir y una gran facilidad para beber, sin resignar personalidad”, señala Paula “Pupi” González, enóloga de la bodega. UNO Pinot Noir se consigue en vinotecas de todo el país y en la tienda online de Antigal.

La identidad de altura de Terrazas de los Andes

Con más de tres décadas explorando las terrazas cordilleranas, Terrazas de los Andes eligió el Pinot Noir como una de las expresiones más fieles de su búsqueda de vinos ligados al lugar de origen. Su Reserva proviene de parcelas de Caicayén y El Espinillo, en el Valle de Uco, entre los 1.230 y los 1.650 metros sobre el nivel del mar, donde la amplitud térmica y las bajas temperaturas permiten una maduración lenta. El resultado es un vino de perfil fresco y afrutado, con aromas de cereza, guinda y frutilla, textura sedosa y paso de boca jugoso. “Nuestros viñedos de altura permiten elaborar un Pinot Noir elegante, con una identidad muy propia, donde la frescura natural, la tensión y la pureza de fruta reflejan de manera muy auténtica el carácter de los Andes”, describe Lucas Löwi, director general de la bodega. José Ponce, head winemaker, destaca además su versatilidad gastronómica: acompaña desde pescados grasos y risottos de hongos hasta empanadas cortadas a cuchillo o un chocolate amargo, siempre que el vino conserve frescura.

Trapiche y un recorrido federal de norte a sur

Bodega Trapiche optó por mostrar la amplitud del Pinot Noir argentino a través de tres etiquetas de regiones distintas. Gran Medalla Pinot Noir nace en Finca Las Piedras, en Los Árboles, Tunuyán, con crianza en roble francés de primer uso que aporta complejidad sin cubrir la fruta roja madura y las notas de sotobosque; se ofrece a un precio de mercado cercano a $39.900. Costa & Pampa Pinot Noir se elabora en Chapadmalal, a metros del océano Atlántico, bajo un concepto de viticultura de clima oceánico extremo que le imprime salinidad, tensión y notas de frutos silvestres ácidos; su rango de precio va de $21.000 a $24.000. Expedición Sur Pinot Noir, por su parte, se cultiva en San Patricio del Chañar, Neuquén, donde el clima seco y ventoso de la Patagonia endurece las pieles de la baya y define un vino de color intenso, estructura firme y notas de frutilla y cereza madura, con un precio que ronda entre $11.900 y $14.900. “El Pinot Noir me enseñó que la delicadeza puede ser mucho más poderosa que la intensidad y que son los pequeños detalles los que construyen los grandes vinos”, resume Sergio Casé, enólogo principal de la bodega, quien además propone maridajes específicos para cada etiqueta: lomo de ciervo para el Gran Medalla, trucha patagónica para el Costa & Pampa y magret de pato para el Expedición Sur.

Chandon y la burbuja que nace del Pinot Noir

Con presencia en el país desde 1959, Chandon suma a los festejos su Cuvée Réserve Blanc de Noir, un espumante elaborado en su totalidad con Pinot Noir del Valle de Uco, bajo el método tradicional, en un estilo seco, vibrante y de burbuja fina. Las uvas provienen de El Peral y de Gualtallary, dos zonas donde la variedad tinta se comporta casi como una blanca y gana tensión y un carácter cítrico antes que tipicidad varietal. La crianza prolongada sobre lías —hasta 36 meses en algunas partidas— deja un vino de color cereza vibrante, con notas herbáceas y de repostería, acidez fresca y una textura sedosa que la altitud ayuda a sostener. El resultado confirma que el Pinot Noir argentino no agota su versatilidad en la copa de tinto: también encuentra en la espuma una de sus expresiones más finas.

Una variedad que amplía su mapa

La coincidencia de cuatro bodegas en una misma fecha confirma el lugar que el Pinot Noir ganó en la vitivinicultura argentina de los últimos años. Ya no se trata de una variedad de nicho ni de una curiosidad de altura: el mapa que trazan Canteros, Antigal, Terrazas de los Andes y Trapiche muestra un país capaz de expresar la cepa desde el Valle de Uco hasta la costa bonaerense y la Patagonia, con estilos que van de la fruta fresca a la mineralidad marina, unidos por una misma búsqueda de elegancia sin renunciar a la identidad de origen.

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