Por: Redacción Sabores de Argentina
Hay aromas que atraviesan décadas. El del café recién hecho, el del alfajor de maicena apenas desenvuelto, el del chocolate que se funde en la boca antes de que la tarde se enfríe. Esos aromas tienen un apellido en Argentina: Havanna. Y desde esta semana, volvieron a instalarse en un rincón nuevo de Mendoza: el flamante Espacio Costanera, el polo comercial que nació en el Ala Oeste de la Terminal de Ómnibus de la ciudad, es la nueva casa del sexto local mendocino de la cadena.

Havanna llegó con su nuevo espacio a la remozada terminal mendocina
No es un debut: Havanna lleva 21 años operando en Mendoza bajo la misma razón social, sin interrupciones, sumando local tras local a un mapa gastronómico que hoy llega a seis puntos de la provincia. Alejandro de Borbón, director de la marca en la región, lo dice con la convicción de quien conoce el territorio: Havanna es la única cadena de cafeterías de alcance nacional que no solo mantiene, sino que amplía su presencia en Mendoza. Una rareza, en tiempos en que muchas marcas nacionales se repliegan hacia los grandes centros urbanos.
Dos décadas y media de presencia en la provincia construyen algo que va más allá del negocio: construyen identidad gastronómica. Hay mendocinos que fueron a tomar su primer café con alfajor de Havanna de adolescentes y hoy llevan a sus hijos al mismo ritual. Esa fidelidad no se compra con publicidad: se gana con consistencia y con calidad sostenida en el tiempo.
El corazón de la propuesta es el de siempre: la vitrina con alfajores de maicena y chocolate, los conitos, los chocolates artesanales y las galletitas que convirtieron a la marca en un ícono de la confitería argentina. Cada uno de esos productos lleva consigo una historia: la de una empresa que nació en Mar del Plata en 1948 y supo convertir un alfajor en un símbolo cultural de alcance nacional.
Pero el nuevo local en Espacio Costanera añade una dimensión que amplía la experiencia: la propuesta gastronómica salada con almuerzos ejecutivos. Un guiño al ritmo de la Terminal de Ómnibus, donde conviven el viajero apurado, el trabajador en su hora de descanso y el turista que llega a descubrir Mendoza. Para todos ellos, la nueva sucursal aspira a ser algo más que una parada de paso: quiere ser un punto de encuentro.
Espacio Costanera representa la transformación de un espacio que, durante mucho tiempo, fue más un lugar de paso que de permanencia. La reconversión del Ala Oeste de la Terminal en un polo de gastronomía y servicios invita a pensar en nuevas formas de habitar la ciudad: detenerse, comer bien, tomarse un café antes o después de un viaje.
En ese contexto, la presencia de Havanna no es un detalle menor. La marca aporta reconocimiento, confianza y una propuesta probada a un espacio que todavía está construyendo su identidad comercial. Y lo hace, además, generando 15 nuevos puestos de trabajo para la comunidad local: un aporte concreto al tejido económico de la ciudad.