Por: Redacción Sabores de Argentina
En el universo de los vinos de alta gama, alcanzar la excelencia no es una meta aislada sino un trabajo sostenido en el tiempo. En Huentala Wines, esa búsqueda se traduce en una filosofía basada en la consistencia, donde cada decisión en el viñedo y en la bodega apunta a expresar con fidelidad la identidad de Gualtallary, uno de los terroirs más reconocidos del Valle de Uco.
"Este trabajo habla de la consistencia de nuestra labor, de nuestro viñedo y de nuestro equipo, porque eso se refleja año tras año en la calidad de los vinos", explicó Jose “Pepe” Morales, enólogo de la bodega.
Según destacó, los reconocimientos obtenidos en distintas ediciones del International Wine Challenge forman parte de un recorrido que ratifica el rumbo elegido. "Estamos haciendo el trabajo necesario para ser consistentes", afirmó.

Dos etiquetas de la bodega se destacaron en la edición 2026 del International Wine Challenge.
El punto de partida de esa filosofía se encuentra en Finca La Isabel Estate, ubicada a 1.400 metros sobre el nivel del mar, en el corazón de Gualtallary.
Allí, las condiciones de un clima desértico continental, combinadas con una marcada amplitud térmica y una gran diversidad de suelos, ofrecen un escenario ideal para el desarrollo de vinos de identidad definida.
El equipo técnico trabaja bajo el concepto de micro-terroir, identificando parcelas específicas dentro del viñedo para potenciar las características particulares de cada sector.
"Trabajamos mucho para lograr que la frescura y la complejidad, dos conceptos que parecen extremos, se junten en el camino y hagan vinos memorables", señaló Morales.
Dentro de ese proceso, uno de los factores clave es la precisión en la cosecha. Para la bodega, acertar en el momento exacto de recolección resulta fundamental para alcanzar la calidad buscada.
Una vez que la uva llega a la bodega, el objetivo es preservar y respetar todo el trabajo realizado en el viñedo.
Para ello, Huentala Wines desarrolla una enología interpretativa, adaptando los procesos a las características particulares de cada añada. La selección de la materia prima, los tiempos de maceración y el uso de la madera son algunas de las variables que se ajustan año tras año.
En las partidas más exclusivas, la bodega recurre además a la microvinificación, una técnica que permite trabajar cada componente de manera individual y con un control minucioso.
Para Morales, el desafío continúa siendo profundizar el conocimiento del terroir y seguir explorando nuevas posibilidades. "Aún estamos en las etapas iniciales de entendimiento; queda mucho por aprender de nuestra tierra", sostuvo.

La consistencia en el viñedo y la bodega es el eje central de la filosofía de Huentala Wines.
La consecuencia de este trabajo se vio reflejada recientemente en la edición 2026 del International Wine Challenge (IWC), uno de los concursos más prestigiosos del mundo y reconocido por realizar sus evaluaciones mediante catas completamente a ciegas.
Dos etiquetas de la bodega lograron destacarse entre los vinos participantes.
Elaborado a partir de una microparcela caracterizada por la presencia de piedras cubiertas de carbonato de calcio blanco, este vino obtuvo 97 puntos, Medalla de Oro y tres importantes trofeos: Mejor Malbec de Mendoza, Mejor Malbec de Argentina y Mejor Vino Tinto de Argentina.
La otra gran protagonista fue esta etiqueta, que alcanzó 96 puntos y Medalla de Oro. Además, el jurado la distinguió dentro de su categoría y la describió como un vino "realmente inteligente".
Para Huentala Wines, estos reconocimientos internacionales no representan un fin en sí mismo.
Por el contrario, funcionan como una validación externa de una forma de trabajo basada en el conocimiento profundo del viñedo, la interpretación precisa del terroir y la búsqueda permanente de consistencia.
Una filosofía que encuentra en Gualtallary su principal fuente de inspiración y que sigue construyéndose cosecha tras cosecha.