Por: Redacción Sabores de Argentina
Cada 3 de junio se celebra el Día Internacional del Sommelier, una fecha que invita a reconocer a quienes cumplen un rol clave en la cultura del vino. Tradicionalmente asociados a los restaurantes y al servicio en mesa, los sommeliers atraviesan hoy una transformación profesional que amplía sus horizontes mucho más allá de la gastronomía.
Para Dolores Lavaque, directora de Dolores Lavaque Studio, formadora de sommeliers y coordinadora de tercer año en CAVE, la esencia de la profesión sigue intacta: comunicar el vino y acercarlo a las personas. Lo que cambió es el abanico de espacios donde esa tarea puede desarrollarse.
“El sommelier sigue siendo una figura central en la sala de un restaurante. Lo fue siempre y lo seguirá siendo. Pero quedarse solo con esa imagen sería perder de vista algo mucho más grande que está pasando en la industria”, sostiene.

El Día Internacional del Sommelier se celebra cada 3 de junio en distintos países productores de vino.
Actualmente, estos profesionales ocupan roles en bodegas, importadoras, distribuidoras, vinotecas, consultorías, medios especializados, instituciones educativas y proyectos vinculados al turismo y la hospitalidad, entre otros ámbitos.
El crecimiento de la formación en sommellerie generó una realidad nueva para el sector. La cantidad de egresados supera la capacidad de absorción de los restaurantes de alta gama, históricamente considerados el destino natural de la profesión.
Lejos de representar una limitación, Lavaque entiende que esta situación abre nuevas posibilidades para la industria.
“No hay suficientes restaurantes de alta gama para incorporar a todos los sommeliers que se gradúan por año. Eso no es un problema: es una oportunidad enorme, si la formación acompaña el cambio”, afirma.

Bodegas, vinotecas y proyectos turísticos incorporan cada vez más perfiles especializados.
Según la especialista, la capacitación técnica continúa siendo fundamental. Sin embargo, el diferencial profesional aparece cada vez más en habilidades vinculadas con la comunicación, la interpretación de las necesidades del consumidor y la construcción de experiencias memorables.
En un contexto donde las bodegas compiten por captar la atención de públicos diversos, la capacidad de traducir conceptos técnicos en relatos accesibles adquiere un valor estratégico.
La evolución del mercado transformó las formas de acercar el vino a los consumidores. En ese escenario, las nuevas generaciones de sommeliers aportan herramientas vinculadas a la comunicación digital y a la construcción de comunidades en torno a las marcas.
Lavaque destaca que estos profesionales comprenden con naturalidad cómo generar contenido, dialogar con nuevas audiencias y convertir una botella en una experiencia compartida.
Para la especialista, la combinación entre conocimiento técnico y nuevas formas de comunicación será determinante para el desarrollo de la actividad en los próximos años.

La figura del sommelier amplió su presencia más allá de los restaurantes y la alta gastronomía.
“Hay que saber construir relato, generar vínculo, entender cómo funciona el ecosistema digital, cómo se comporta el consumidor actual y qué hace que una marca genere agenda”, señala.
En este sentido, considera que la comunicación ya no puede pensarse únicamente como una herramienta de marketing, sino como parte de la construcción cultural que rodea al vino.
Otro de los puntos que plantea la especialista es la necesidad de comprender el funcionamiento real del mercado vitivinícola argentino.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) citados por Lavaque, entre el 64% y el 68% del vino comercializado en el mercado interno corresponde a vinos sin mención varietal.
Al mismo tiempo, el consumo de vino en Argentina alcanzó en 2025 uno de sus niveles más bajos, con 15,7 litros per cápita.
Frente a este escenario, considera fundamental que los profesionales conozcan y valoren todos los segmentos que integran la actividad, incluyendo aquellos que sostienen gran parte del mercado interno.
“Entender al consumidor real ya no es opcional para la industria”, advierte.
La expansión del enoturismo y la diversificación de las experiencias vinculadas al vino también impulsan nuevas oportunidades laborales para los sommeliers.
Las visitas a bodegas, las degustaciones guiadas, la capacitación de equipos comerciales, la organización de eventos, la creación de contenidos especializados y la consultoría para proyectos gastronómicos son algunas de las áreas que demandan perfiles con formación específica.
A días del Día Internacional del Sommelier, el panorama muestra una profesión que conserva su vínculo histórico con la gastronomía, pero que amplía cada vez más su presencia en distintos eslabones de la cadena vitivinícola.
La sala del restaurante sigue siendo uno de sus escenarios más emblemáticos. Sin embargo, el desafío actual parece estar en ocupar con la misma convicción todos los espacios donde el vino necesita ser contado, explicado y compartido.