Por: Redacción Sabores de Argentina
Maipú apuesta a posicionar el aceto balsámico como un producto con identidad propia, avanzando hacia la Indicación Geográfica (IG) con el impulso del Municipio y el sector privado.
El proyecto busca vincular el producto con el terroir mendocino, destacando las condiciones naturales, culturales y productivas del territorio.
La iniciativa no busca replicar modelos externos, sino desarrollar una identidad propia. “El objetivo no es imitar a Módena, sino hacer un aceto desde el terroir mendocino”, explicó el enólogo Gabriel Guardia, referente del proyecto.

El aceto gana lugar en la gastronomía local e internacional.
En esa línea, se apunta a dejar atrás la referencia al “tipo Módena” y consolidar el concepto de aceto balsámico de Maipú.
La Indicación Geográfica permitirá certificar estándares de calidad y procesos de elaboración, al tiempo que protegerá un producto cuya singularidad está determinada por factores naturales, históricos y humanos.
Este reconocimiento refuerza el vínculo entre el producto y su origen, un aspecto cada vez más valorado en la gastronomía.
El desarrollo del aceto también abre nuevas posibilidades para la uva criolla, que pasa a ser protagonista como insumo de un producto premium.
Este proceso se inscribe en una reconversión productiva que suma valor y diversifica la matriz vitivinícola local.
El mercado del aceto balsámico muestra una demanda en expansión, tanto a nivel global como en el consumo interno, donde gana presencia en la cocina y en los hogares.
En este escenario, Maipú se posiciona como un territorio que combina producción, innovación e identidad para proyectarse al mundo.
La declaración de Maipú como capital del aceto balsámico en 2025 refuerza esta estrategia, consolidando un camino que busca instalar al producto como emblema regional.