Por: Redacción Sabores de Argentina
A pocos días del Día Mundial del Malbec, que se celebra cada 17 de abril, el foco vuelve a ponerse en la cepa que mejor representa a la vitivinicultura argentina. En ese contexto, Cimarrón Wines Co. propone anticiparse a la fecha con una invitación concreta: redescubrir el Malbec desde su vínculo con la identidad y el territorio.
Fundada por Lucca Stradella, cuarta generación de la familia vinculada a Familia Bianchi, la bodega trabaja con una lógica centrada en el origen, la producción limitada y la expresión del terroir mendocino.
Aunque su origen está en Francia, el Malbec encontró en Mendoza condiciones únicas para desarrollarse: altura, suelos áridos y amplitud térmica que definieron su perfil actual.
De cepa secundaria en Europa, en Argentina se transformó en protagonista. Hoy, más allá de su peso en exportaciones, funciona como un vino ligado a lo cotidiano: la mesa, el encuentro y los rituales sociales.
Desde Cimarrón Wines Co. plantean una interpretación del Malbec que evita el exceso de intervención y pone el foco en lo esencial: dejar hablar al viñedo.

Los vinos combinan altura, suelos y estilos para ofrecer tres interpretaciones del Malbec mendocino.
“Nos interesa que cada vino tenga coherencia con su lugar de origen y con el momento en que fue producido”, señala Lucca Stradella.

Propone un perfil equilibrado y de mayor complejidad aromática.
En la previa del Día Mundial del Malbec, propuestas como la de Cimarrón Wines Co. invitan a repensar la cepa más allá de su lugar en el mercado y a volver a su dimensión más directa: la del vino como expresión de territorio, identidad y momento.