Por: Redacción Sabores de Argentina
La industria olivícola mendocina está experimentando una transformación de la mano de productores que apuestan a la altísima calidad para diferenciarse en el mercado. Laura Morresi Oil Maker se ha posicionado a la vanguardia de este movimiento al convertirse en la primera empresa en el mundo en iniciar la cosecha de la temporada 2026 el 23 de febrero. Esta cosecha en verde, que adelanta los tiempos tradicionales, busca capturar la máxima expresión de notas herbáceas, picantes y amargas del fruto.

La clave de este modelo de negocios radica en la aplicación estricta del método toscano. Este proceso se apoya en tres mandamientos innegociables: cosecha y molienda inmediata, un tiempo de amasado corto que no supera los 30 minutos, y un riguroso control de temperatura entre 22 ºC y 25 ºC para no oxidar el producto y conservar sus aromas. El resultado es una alta concentración de polifenoles y oleocantal, componentes con probados beneficios para la salud, lo que lleva a la empresa a definir su producto no como un condimento, sino como un verdadero alimento funcional.
En un mercado donde las grandes fábricas industriales manejan volúmenes que superan el millón de litros destinados a la venta a granel, el enfoque de Morresi es netamente boutique. La planta elabora entre 15.000 y 20.000 litros anuales de aceite de oliva virgen extra. Sin embargo, la rentabilidad no se busca en el volumen, sino en la exclusividad: la empresa ha logrado un hito productivo al alcanzar un 0,15% de acidez, un nivel de calidad que no registra ningún otro productor en toda América.
Este estándar le permite ofrecer un servicio "Tailor-Made" (un traje a medida) para las fincas y bodegas más prestigiosas de la región, que tercerizan su producción de aceite buscando la máxima excelencia. A nivel comercial, la estrategia es clara: evitar las góndolas de los supermercados y apuntar directamente a un consumidor educado que valora el impacto en la salud de un aceite de primera línea. Además, el modelo exige vender la totalidad de la partida durante el año para garantizar la frescura, comenzando cada temporada de molienda con los tanques completamente vacíos.

El aceite de oliva virgen extra sale de la maquina elaboradora con la misma tranquilidad con que se debe elaborar
El modelo productivo también plantea una postura firme frente a las nuevas tendencias del agronegocio. La empresa rechaza trabajar con plantaciones intensivas o superintensivas, donde los olivos compiten por nutrientes y agua, lo que termina "lavando" la carga antioxidante del fruto. Por el contrario, solo procesan frutos de olivos tradicionales y centenarios, exigiendo además que la cosecha sea estrictamente manual para proteger la integridad de las plantas.
Este riguroso enfoque de autor y la alta calidad lograda están abriendo nuevas oportunidades comerciales. Si bien en el pasado los altos costos de mano de obra dificultaron la competitividad internacional de la empresa, actualmente se ha generado una nueva ventana de oportunidad para retomar la exportación. El objetivo no es llenar contenedores a granel, sino realizar exportaciones medidas y fraccionadas, demostrando que el aceite de oliva mendocino tiene el potencial y la calidad asegurada para competir en los segmentos más exigentes del mundo.