Por: Redacción Sabores de Argentina
La vitivinicultura argentina atraviesa un proceso de transformación. Aunque el sector se caracteriza por su fuerte tradición, los roles de género dentro de la industria están comenzando a cambiar en los últimos años.
De acuerdo con datos de Wines of Argentina, actualmente solo 3 de cada 10 personas que trabajan en la industria vitivinícola son mujeres, y menos del 35% ocupa puestos de liderazgo.

Amanda Bandini forma parte del liderazgo y la proyección generacional del proyecto.
Más que una simple estadística, estos números reflejan una estructura histórica que todavía está en proceso de evolución. Tradicionalmente, las mujeres se han concentrado en áreas como Recursos Humanos, marketing, turismo o calidad, mientras que los hombres predominan en sectores como enología, logística, mantenimiento y operaciones técnicas.
Sin embargo, en áreas más recientes o en transformación —como sustentabilidad, medio ambiente e higiene y seguridad— se observa una mayor paridad, lo que demuestra que cuando los espacios se diseñan con una mirada moderna, la igualdad puede surgir de manera natural.
En este contexto, la diversidad de miradas se vuelve una ventaja estratégica. Las organizaciones que impulsan liderazgos inclusivos suelen ser más innovadoras, productivas y competitivas, especialmente en un escenario global donde los mercados valoran cada vez más la sostenibilidad y la responsabilidad empresarial.
En ese escenario, Finca Bandini se posiciona como un caso singular dentro de la industria. En la actualidad, el 58% de su equipo está compuesto por mujeres, una cifra que contrasta con el promedio del sector.
Según explican desde la bodega, esta realidad no surgió como una política puntual, sino como resultado de una cultura organizacional basada en la igualdad de oportunidades y la valoración del talento profesional.
Desde sus inicios, el fundador Federico Bandini impulsó un modelo de gestión que prioriza la diversidad de miradas, el compromiso del equipo y la capacidad de cada integrante, independientemente de su género.
La bodega también adoptó una estructura organizacional horizontal, con una base amplia y menor distancia entre los distintos niveles de responsabilidad. Este modelo favorece la participación, la escucha y la construcción colectiva de decisiones.
El carácter familiar del proyecto también influye en su visión de futuro. La bodega proyecta su desarrollo en las próximas generaciones, con Amanda Bandini como una de las figuras clave del liderazgo actual.
Para ella, el vino representa mucho más que una actividad productiva.
“Cuando pienso en vino, me vienen a la mente dos palabras: familia y conexión. Crecí viendo a mis afectos compartir una botella en la mesa, hablando y reviviendo recuerdos. El vino nos vincula con nuestros antepasados, con los amigos y con el hogar”, expresa.
Actualmente, la presencia femenina es mayoritaria en áreas como comercial, administración, marketing, hospitalidad y turismo, aunque también hay participación de mujeres en sectores tradicionalmente masculinizados como finca, bodega, depósito, seguridad y mantenimiento.
El liderazgo femenino también tiene un papel importante en el área comercial de la bodega. Según destaca el gerente nacional de ventas, Amilcar Bortolamedi, el equipo de ventas está integrado completamente por mujeres profesionales.
En el negocio del vino, explica, ellas aportan capacidades clave como la escucha activa, la sensibilidad para interpretar al cliente y la construcción de relaciones a largo plazo, elementos fundamentales en un producto donde la experiencia y la emoción forman parte del valor.

Equipo de Finca Bandini, donde las mujeres representan el 58% del staff.
“Su profesionalismo, compromiso y cercanía con los clientes hacen que nuestros vinos lleguen cada día a más personas”, señala.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la bodega busca dar un paso más en su compromiso con la igualdad dentro del sector.
Como parte de este proceso, Finca Bandini anunció su adhesión al manifiesto WOFA (Women of Argentina), una iniciativa que promueve mayor participación femenina y liderazgo en la industria vitivinícola.
El objetivo es consolidar formalmente una cultura organizacional que ya existe, transformándola en políticas y acciones concretas que continúen fortaleciendo la diversidad.
Porque, como destacan desde la bodega, cuando la igualdad se vive como un valor, deja de ser un discurso para convertirse en una práctica cotidiana.